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A la espera de someterse gratuitamente a las pruebas y el tratamiento contra la hepatitis en la primera clínica de Lahore dedicada a la prevención y el tratamiento de las hepatitis
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Hepatitis C

9 de julio de 2019

Datos y cifras

  • La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre; ese virus puede causar hepatitis, tanto aguda como crónica, cuya gravedad varía entre una dolencia leve que dura algunas semanas, y una enfermedad grave de por vida.
  • La hepatitis C es una importante causa de cáncer hepático.
  • El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre, y la mayoría de las infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de sangre a través del consumo de drogas inyectables, de prácticas de inyección o de atención sanitaria poco seguras y de la transfusión de sangre y productos sanguíneos sin analizar.
  • Se estima que hay en el mundo 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C.
  • Un número considerable de esas personas con infección crónica desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado.
  • Cada año mueren unas 399 000 personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular.
  • Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado.
  • En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero la investigación en esa esfera continúa.

El VHC causa infecciones agudas y crónicas. Por lo general, las nuevas infecciones son asintomáticas. Algunas personas padecen hepatitis aguda que no produce una enfermedad potencialmente mortal. Aproximadamente un 30% (15-45%) de las personas infectadas elimina el virus espontáneamente en un plazo de 6 meses, sin necesidad de tratamiento alguno.

En el 70% (55–85%) restante se produce infección crónica, y en estos casos el riesgo de cirrosis hepática a los 20 años oscila entre el 15 y el 30%.

Distribución geográfica

La hepatitis C está presente en todo el mundo. Las regiones de la OMS más afectadas son las del Mediterráneo Oriental y Europa, con una prevalencia del 2,3% y 1,5%, respectivamente, en 2015. La prevalencia de la infección por VHC en otras regiones de la OMS va del 0,5% al 1,0%. Dependiendo del país, la infección por el VHC puede concentrarse en algunos grupos de población. Así, por ejemplo, el 23% de las nuevas infecciones y el 33% de las muertes causadas por el VHC son atribuibles al consumo de drogas inyectables. Sin embargo, a menudo los programas nacionales no incluyen a los consumidores de drogas inyectables ni a los reclusos.

En países en los que las prácticas de control de las infecciones son o han sido insuficientes, la infección por el VHC suele tener una amplia distribución entre la población general. Existen varias cepas (o genotipos) del VHC, cuya distribución es variable según la región, pero en muchos países se desconoce la distribución de los genotipos.

Transmisión

El virus de la hepatitis C se transmite por la sangre. Generalmente se transmite:

  • por consumo de drogas inyectables y por compartir el material de inyección;
  • por reutilización o esterilización inadecuada de material médico, sobre todo jeringas y agujas, en entornos sanitarios;
  • por transfusiones de sangre y productos sanguíneos sin analizar;
  • por prácticas sexuales que conllevan exposición a la sangre (por ejemplo, entre hombres con relaciones homosexuales, en especial los que están infectados por el VIH o toman profilaxis contra esta infección antes de la exposición).

El VHC también se puede transmitir por vía sexual y pasar de la madre infectada a su hijo, aunque estas formas de transmisión son menos frecuentes.

La hepatitis C no se transmite a través de la leche materna, los alimentos o el agua, ni por contacto ocasional, por ejemplo, por abrazos o besos o por compartir comidas o bebidas con una persona infectada.

Según las estimaciones de la OMS, en 2015 hubo en el mundo 1,75 millones de nuevos casos de infección por el VHC (23,7 por 100 000 personas).

Síntomas

El período de incubación de la hepatitis C puede variar de 2 semanas a 6 meses. Tras la infección inicial, aproximadamente un 80% de los casos son asintomáticos. Aquellos con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).

Diagnóstico

Como las nuevas infecciones por el VHC suelen ser asintomáticas, pocos son los casos diagnosticados en la fase aguda. A menudo, la infección crónica también queda sin diagnosticar porque se mantiene asintomática durante decenios, hasta que aparecen síntomas secundarios al daño hepático grave. 

La infección por el VHC se diagnostica en dos etapas:

1. La detección de anticuerpos anti-VHC con una prueba serológica revela la infección.

2. Si los anticuerpos anti-VHC son positivos, para confirmar la infección crónica se necesita una prueba que detecte el ácido ribonucleico (RNA) del virus. Ello es así porque un 30% de las personas infectadas por el VHC eliminan espontáneamente la infección gracias a una fuerte respuesta inmunitaria, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, aunque ya no estén infectadas seguirán dando positivo para los anticuerpos anti-VHC.

Una vez diagnosticada una infección crónica por VHC se deberá evaluar la magnitud del daño hepático (fibrosis y cirrosis). Esto puede hacerse por biopsia hepática o diversas pruebas incruentas. El daño hepático existente sirve para orientar las decisiones terapéuticas y la conducta clínica.

Hacerse las pruebas

El diagnóstico precoz puede prevenir problemas de salud derivados de la infección, y también la transmisión del virus. La OMS recomienda la realización de pruebas en personas que puedan correr un alto riesgo de infección.

Los grupos de población con mayor riesgo de infección por el VHC son:

  • los consumidores de drogas inyectables;
  • los reclusos y personas residentes en otros entornos cerrados;
  • los consumidores de drogas administradas por otras vías (no inyectables);
  • los consumidores de drogas por vía intranasal;
  • los receptores de productos sanguíneos infectados y los pacientes sometidos a intervenciones cruentas en centros sanitarios cuyas prácticas de control de las infecciones no son inapropiadas;
  • los niños nacidos de madres infectadas por el VHC;
  • las personas cuyas parejas sexuales están infectadas por el VHC;
  • las personas infectadas por el VIH;
  • los reclusos o exreclusos;
  • las personas tatuadas o con perforaciones ornamentales (piercings).

En entornos en los que la seroprevalencia de los anticuerpos anti-VHC es alta en la población general (≥ 2% o ≥ 5%), la OMS recomienda que se ofrezca a todos los adultos la realización de pruebas de detección del VHC y acceso a servicios de prevención, atención y tratamiento.

De los 37 millones de personas que se calcula que hay en el mundo infectadas por el VIH, unos 2,3 millones (6,2%) tienen pruebas serológicas de infección pasada o presente por el VHC. Las hepatopatías crónicas representan una importante causa de morbilidad y mortalidad entre los infectados por el VIH.

Tratamiento

Una nueva infección por el VHC no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas la respuesta inmunitaria elimina la infección. En cambio, cuando la infección se hace crónica el tratamiento es necesario, y su objetivo es la curación.

En las directrices de la OMS actualizadas en 2018 se recomienda el tratamiento con antivíricos de acción directa (AAD) pangenotípicos, que es curativo en la mayoría de los casos de infección por el VHC. Su duración es breve: 12 a 24 semanas, dependiendo de la presencia o ausencia de cirrosis.

La OMS recomienda que se traten todas las personas de más de 12 años con infección crónica por el VHC. Los AAD pangenotípicos siguen siendo caros en muchos países de ingresos altos y medianos-altos, pero los precios se han reducido de forma espectacular en muchos países (sobre todo de ingresos bajos y medianos-bajos) debido a la introducción de genéricos.

El acceso al tratamiento está mejorando, pero sigue siendo limitado. En 2017, de los 71 millones de personas que había en el mundo infectadas por el VHC, solo el 19% (13,1 millones) estaban diagnosticadas, y a finales de ese mismo año solo unos 5 millones de ellas habían sido tratadas con AAD. Queda mucho por hacer para alcanzar en 2030 la meta mundial consistente en una cobertura terapéutica del 80%.

Prevención

Prevención primaria

Como no hay ninguna vacuna eficaz contra la hepatitis C, la prevención depende de la reducción del riesgo de exposición al virus en el entorno sanitario y en los grupos de población de alto riesgo, como los consumidores de drogas inyectables y los hombres con relaciones homosexuales, en especial los que están infectados por el VIH o toman profilaxis contra esta infección antes de la exposición.

A continuación se enumeran algunos ejemplos de intervenciones de prevención primaria recomendadas por la OMS:

  • uso apropiado y seguro de las inyecciones en el entorno sanitario;
  • manipulación y eliminación segura de objetos cortopunzantes y desechos;
  • prestación de servicios integrales de reducción de daños para los consumidores de drogas inyectables, en particular mediante el suministro de material de inyección estéril y el tratamiento de la dependencia;
  • análisis de VHB y VHC (además de VIH y sífilis) en la sangre donada;
  • capacitación del personal sanitario;
  • prevención de la exposición a la sangre durante las relaciones sexuales;
  • higiene de las manos, incluida la preparación de las manos para la cirugía, el lavado de las manos y el uso de guantes;
  • promoción del uso correcto y sistemático de preservativos.

Prevención secundaria

Para las personas infectadas por el VHC, la OMS recomienda:

  • información y asesoramiento sobre opciones asistenciales y terapéuticas;
  • vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado;
  • tratamiento médico temprano y adecuado, con antivíricos si procede;
  • seguimiento periódico para diagnosticar precozmente la enfermedad hepática crónica.

En abril de 2016 la OMS actualizó sus Directrices para la atención y el tratamiento de las personas diagnosticadas de infección crónica por el virus de la hepatitis C, cuyo objetivo es sentar las bases para la formulación de las políticas, planes y directrices terapéuticas nacionales por parte de los gestores de programas y de los profesionales sanitarios encargados de la ejecución de los programas de atención y tratamiento de las hepatitis, en particular en los países de ingresos bajos y medianos.

Directrices para la atención y el tratamiento de las personas diagnosticadas de infección crónica por el virus de la hepatitis C - en inglés


Resumen de las principales recomendaciones

Recomendaciones sobre la detección de la infección por el VHC

1. Detección del consumo de alcohol y asesoramiento para reducirlo si es moderado o alto

Se recomienda evaluar el consumo de alcohol de todas las personas infectadas por el VHC y, posteriormente, ofrecer una intervención conductual destinada a reducirlo si es moderado o alto.

2. Evaluación del grado de fibrosis y cirrosis del hígado

En entornos con escasos recursos se recomienda determinar la razón entre la aspartato-aminotransferasa y las plaquetas (APRI) o un índice similar (FIB4), en vez de utilizar otras pruebas incruentas que requieren más recursos, como la elastografía o el denominado Fibrotest.

Recomendaciones sobre la detección de la infección por el VHC

3. Evaluación para el tratamiento

Se debería evaluar la necesidad de tratamiento antivírico en todos los adultos y niños con infección crónica por el VHC.

4. Tratamiento

La OMS recomienda tratar a todas las personas de más de 12 años diagnosticadas de infección por el VHC, independientemente del estadio de la enfermedad.

La OMS recomienda el tratamiento con AAD pangenotípicos en toda persona de más de 18 años con infección crónica por el VHC.

En los adolescentes de 12 a 17 años o que pesen al menos 35 kg y padezcan infección crónica por el VHC, la OMS recomienda:

  • sofosbuvir/ledipasvir durante 12 semanas para los genotipos 1, 4, 5 y 6;
  • sofosbuvir/ribavirina durante 12 semanas para el genotipo 2;
  • sofosbuvir/ribavirina durante 24 semanas para el genotipo 3.

En menores de 12 años con infección crónica por el VHC, la OMS recomienda:

  • aplazar el tratamiento hasta que cumplan 12 años;
  • abandonar los tratamientos basados en el interferón.

A finales de 2019 o en 2020 probablemente estén disponibles tratamientos orales breves con AAD pangenotípicos para menores de 12 años, lo que sería una oportunidad para ampliar el acceso al tratamiento y obtener la curación en un grupo vulnerable que se beneficiaría del tratamiento precoz.

Respuesta de la OMS

En mayo de 2016, la Asamblea Mundial la Salud adoptó la primera Estrategia mundial del sector de la salud contra la hepatitis vírica, 2016-2021, que destaca la función crucial de la cobertura sanitaria universal y cuyas metas están alineadas con las de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El objetivo final es eliminar las hepatitis víricas como problema de salud pública, y las metas consisten en reducir los casos incidentes en un 90% y la mortalidad en un 65% de aquí a 2030. La estrategia también define las medidas que han de adoptar los países y la Secretaría de la OMS para alcanzar dichas metas.

Con el fin de ayudar a los países a lograr los objetivos mundiales relativos a las hepatitis víricas en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la OMS está trabajando en las siguientes esferas:

  • concienciación, promoción de alianzas y movilización de recursos;
  • formulación de políticas basadas en pruebas científicas y datos para la acción;
  • prevención de la transmisión;
  • ampliación de los servicios de detección, atención y tratamiento.

La OMS ha publicado en 2019 un nuevo informe sobre los progresos en relación con el VIH, las hepatitis víricas y las infecciones de transmisión sexual en el que se presentan estadísticas mundiales sobre las hepatitis B y C, la tasa de nuevas infecciones, la prevalencia de las infecciones crónicas, la mortalidad provocada por esos dos virus y la cobertura de intervenciones básicas, todo ello actualizado a finales de 2016 y 2017.

Desde 2011, la OMS viene organizando con los gobiernos nacionales, la sociedad civil y los asociados la celebración anual del Día Mundial contra la Hepatitis, que es una de sus nueve principales campañas anuales y que tiene por objetivo ampliar la concienciación y los conocimientos sobre las hepatitis víricas. Se eligió como fecha el 28 de julio, que es el aniversario del nacimiento del Dr. Baruch Bloomberg, premio Nobel, que descubrió el VHB y desarrolló las pruebas diagnósticas y la vacuna anti-VHB.

Para el Día Mundial contra la Hepatitis 2019 la OMS se ha centrado en el tema “Invertir en la eliminación de las hepatitis” para destacar la necesidad de aumentar las inversiones nacionales e internacionales en servicios de prevención, detección y tratamiento con el fin de alcanzar las metas de eliminación fijadas para 2030.